Los Papas y CL

La historia del Movimiento se vincula de manera indisoluble a la relación con los Papas que la han acompañado y la acompañan. Desde Pablo VI hasta hoy. Don Giussani ha abogado siempre por la fidelidad y la obediencia al Santo Padre y a la autoridad de la Iglesia como «directriz suprema para el camino humano». Sin este seguimiento, decía, «se tambalearía la edificación del pueblo de Dios». Es un tema muy presente en el itinerario del Movimiento, antes con don Giussani y ahora con Julián Carrón: para ambos la atención al Papa y a lo que él pide a la Iglesia entera, además de al Movimiento en particular, vuelve sistemáticamente en sus discursos, libros, cartas y comentarios.

Pablo VI
«Ánimo, este es el buen camino: ¡continúe así!» (Alberto Savorana, Luigi Giussani. Su vida, 2015). Giussani recordará siempre con conmoción y gratitud las palabras de Pablo VI en el Domingo de Ramos de 1975, en una conversación privada después del encuentro con los jóvenes en la Plaza de San Pedro. Una relación que empezó cuando Montini era arzobispo de Milán y Giussani profesor de religión en un instituto público de Milán. (Cfr. Marta Busani, Gioventù Studentesca, 2016)

«Ánimo, este es el buen camino: ¡continúe así!»

Juan Pablo II
Don Giussani es recibido por primera vez en audiencia privada el 18 de enero de 1979, a los tres meses de la elección de Wojtyła. Tras ser recibido, escribía así en una carta dirigida a todos los grupos de CL: «Amigos míos, sirvamos a este hombre, sirvamos a Cristo en este gran hombre, con toda nuestra existencia».
En 1982 Juan Pablo II visita el Meeting de Rímini, confiando un mensaje y una consigna muy importantes para todo el pueblo de CL: «Es necesario dirigir la mirada “al autor de nuestra salvación” para generar una civilización que nazca de la verdad y del amor. ¡La civilización del amor! Para no agonizar, para no apagarse en el egoísmo desenfrenado, en la ciega insensibilidad al dolor de los demás hermanos y hermanas, ¡construid, sin cansaros nunca, esta civilización! Esta es la consigna que os dejo hoy. ¡Trabajad por esto, orad por esto, sufrid por esto!».



Son muchas las ocasiones de encuentro personal y comunitario en los casi veintisiete años de pontificado de Juan Pablo II. Entre ellas, ciertamente destaca la audiencia de 1984 en el Vaticano, cuando el Papa confió al Movimiento el mandato misionero «Id por todo el mundo a llevar la verdad, la belleza y la paz que se encuentran en Cristo Redentor». Aquellas palabras impulsaron a muchos miembros de CL a buscar o aceptar oportunidades de estudio y de trabajo fuera de Italia, precisamente para cumplir con esa invitación tan autorizada y benevolente.

«Id por todo el mundo a llevar la verdad, la belleza y la paz que se encuentran en Cristo Redentor»


Otro momento extraordinariamente emotivo fue el 30 de mayo de 1998 cuando, en la Vigilia con los Movimientos y las nuevas comunidades, don Giussani dio su testimonio, junto con otros fundadores. Al finalizar su intervención, la imagen del encuentro entre estos dos hombres –ambos ya marcados por la enfermedad– sigue siendo uno de los iconos de nuestro tiempo.



Por último, un excepcional intercambio epistolar entre 2002 y 2004.
En el veinte aniversario del reconocimiento de la Fraternidad el Papa escribe a don Giussani: «El movimiento ha querido y quiere indicar no un camino, sino el camino para llegar a la solución de este drama existencial [del hombre]». Dos años después, con ocasión de los cincuenta años del Movimiento, don Giussani escribió al Papa: «No solo no pretendí nunca “fundar” nada, sino que creo que el genio del movimiento que he visto nacer consiste en haber sentido la urgencia de proclamar la necesidad de volver a los aspectos elementales del cristianismo […], la pasión por el hecho cristiano como tal, en sus elementos originales y nada más». En su respuesta, Juan Pablo II escribe: «He aquí la original intuición pedagógica de vuestro Movimiento: volver a proponer, de modo fascinante y en sintonía con la cultura contemporánea, el acontecimiento cristiano, percibido como fuente de nuevos valores, capaz de orientar la existencia entera. […] Dicha experiencia de fe genera una mirada nueva sobre la realidad, una responsabilidad y una creatividad que afectan a cualquier ámbito de la existencia: desde la actividad laboral a las relaciones familiares, desde el compromiso social a la participación en el ámbito cultural y político».

«Dicha experiencia de fe genera una mirada nueva sobre la realidad, una responsabilidad y una creatividad que afectan a cualquier ámbito de la existencia»

Benedicto XVI
La relación de verdadera amistad que don Giussani cultivó durante al menos dos décadas con el cardenal Ratzinger se encuentra en la base de la relación de Benedicto XVI con el Movimiento de CL.



Recibiendo al Movimiento en marzo de 2007 el papa Benedicto afirmó: «Mi primer pensamiento va a vuestro fundador, monseñor Luigi Giussani, al que me unen tantos recuerdos y que llegó a ser un verdadero amigo mío». Pocos meses después, muchos miembros de CL participaron en el rezo del Ángelus del 20 de enero de 2008, en señal de comunión con el papa Ratzinger, que había renunciado, a causa de duras polémicas, a participar en la inauguración del curso académico en la Universidad La Sapienza de Roma. Otra ocasión especial será el 16 de mayo de 2010, cuando treinta y cinco mil personas del Movimiento acudieron a la plaza de San Pedro para rezar con él el Regina Coeli, en un momento de ataques violentos en contra de la Iglesia.
Cada encuentro y audiencia privada con el papa Ratzinger fueron acompañados de cartas de Julián Carrón dirigidas a la Fraternidad.
Una muestra de particular cercanía fue la decisión de Benedicto XVI de valerse para el servicio cotidiano de cuatro laicas consagradas pertenecientes a los Memores Domini que, desde su elección, forman parte de la Familia Pontificia. Una de ellas, Manuela Camagni, falleció en un accidente el 24 de noviembre de 2010. Este es un pasaje del mensaje del papa Ratzinger con ocasión del funeral: «Si recordamos al Señor es porque Él, antes aún, se acuerda de nosotros. Somos memores Domini porque Él es Memor nostri, se acuerda de nosotros con el amor de un Padre, de un Hermano, de un Amigo, incluso en el momento de la muerte. Aunque a veces pueda parecer que en ese momento Él está ausente, que se olvida de nosotros, en realidad Él nos tiene siempre presentes, estamos en su corazón. Dondequiera que podamos caer, caemos en sus manos. Precisamente allí, donde nadie puede acompañarnos, nos espera Dios: nuestra Vida».

«Somos memores Domini porque él es memor nostri, se acuerda de nosotros con el amor de un Padre, de un Hermano, de un Amigo, incluso en el momento de la muerte»

Francisco
«Estoy agradecido a don Giussani por varias razones. La primera, más personal, es el bien que este hombre me hizo a mí y a mi vida sacerdotal a través de la lectura de sus libros y de sus artículos. La otra razón es que su pensamiento es profundamente humano y llega hasta lo más íntimo del anhelo del hombre. Sabéis cuán importante era para don Giussani la experiencia del encuentro: encuentro no con una idea, sino con una Persona, con Jesucristo. Así él educó en la libertad, guiando al encuentro con Cristo, porque Cristo nos da la verdadera libertad».
Así el papa Francisco comenzó su intenso discurso dirigido a las ochenta mil personas, de 47 países, reunidas en la plaza de San Pedro el 7 de marzo de 2015. Es la primera audiencia que concede a todo el Movimiento con ocasión del aniversario del nacimiento de CL y del décimo aniversario del fallecimiento de don Giussani.

«El sentido religioso no es un libro de uso exclusivo para los que forman parte del Movimiento; ni siquiera es solo para los cristianos o los creyentes. Es un libro para todos los hombres que se toman en serio su propia humanidad»


Don Giussani y Jorge Mario Bergoglio no se conocieron en persona. Pero el futuro Papa conocía bien su carisma y su pensamiento y, siendo arzobispo de Buenos Aires, había presentado algunos de sus libros, entre ellos El sentido religioso y El atractivo de Jesucristo.
Julián Carrón fue recibido en audiencia privada por el papa Francisco el 11 de octubre de 2013 y el 14 de abril de 2016. Así escribió a la Fraternidad después del último encuentro: «Creo que no hay nada que pueda ayudarnos más que la tensión constante por identificarnos con el testimonio que el papa Francisco nos ofrece cotidianamente».

El 30 de noviembre, el Santo Padre envía una carta autógrafa al presidente de CL, para agradecer a todo el movimiento por el donativo recogido durante las peregrinaciones del Año Santo de la Misericordia. «Esta pobreza es necesaria porque describe lo que de verdad tenemos en el corazón: la necesidad de Él.», escribe Francisco: «Por eso nos acercamos a los pobres, no porque sepamos ya que el pobre es Jesús, sino para volver a descubrir que ese pobre es Jesús. (…) No dejo de invocar la gracia de una Iglesia pobre y para los pobres. No es un programa liberal, sino un programa radical porque significa un retorno a las raíces. (…) Es la revolución de la ternura y del amor».”

El 2 de febrero de 2018, Julián Carrón vuelve a ser recibido por el papa Francisco en audiencia privada, durante la cual el tema de los jóvenes ocupa el centro de su conversación. «Nos ha animado a seguir con nuestro empeño, porque lo considera muy importante en este momento especial en el que los jóvenes viven en una “sociedad líquida”, con el fin de que puedan encontrar puntos de referencia que les acompañen en su camino».