La macrocena de la solidaridad

Ray Sánchez

Este año Mónica se quedó sin cena de Nochebuena. "La pasé en el hospital, porque ingresaron a mi marido por una peritonitis", explicaba anoche esta ecuatoriana de 43 años y madre de dos niños que venían vestidos como para una boda mientras se resarcía disfrutando de un menú que le supo a gloria: sopa de cebolla como entrante, seguido de sardina ahumada con remolacha y guacamole, además de un roast beef. Y tiramisú de postre. Todos los platos llevaban la firma de importantes chefs madrileños, pero a Mónica no se le atragantó la cuenta, porque la habían invitado a cenar: "Imagínate, nosotros no tenemos dinero para ir nunca a un restaurante". Tampoco para pagar la hipoteca. Cuando su marido, que es soldador, se quedó en paro hace dos años, perdieron hasta la casa. Ahora viven de alquiler con lo que ella ingresa limpiando otros hogares y necesitan ayuda de una ONG para comer. Y ayer fue a lo grande.
Unas 1.500 personas, entre comensales y voluntarios, participaron anoche en la tercera edición de 'Te invito a cenar', un macroevento organizado por las asociaciones y colectivos que integran la organización cristiana Compañia de las Obras, y que en esta ocasión contó con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid, que cedió su Palacio de Congresos del Campo de las Naciones, escenario habitual de galas de premios como los Goya, para una multitudinaria cena dedicada a las personas con las que trabajan estas ONGs, desde familias sin recursos a refugiados o drogodependientes, incluso enfermos terminales. "Esto está muy guapo, me encanta", decía maravillada la joven Kenya, dominicana de 20 años que se puso el mejor de sus vestidos para la cena. La acompañaba media familia. Son diez en total sumando hermanos y sobrinos. Hasta hace no mucho, todos vivían juntos y apelotonados en una pequeña habitación del madrileño barrio de Tetuán. "Normalmente no cenamos con este glamour", admitía su madre.
En la misma mesa se sentaba Pablo Llano, de la ONG Cesal, uno de los organizadores de 'Te invito a cenar'. "Se trata de celebrar la Navidad con gente con la que trabajamos durante todo el año. No es dar una cena sino cenar con ellos, es una celebraciòn". En sólo dos años, el evento se ha convertido en algo gigantesco. En el Palacio Municipal de Congresos ayer se sentaron 800 comensales en 110 mesas atendidos por 700 voluntarios, según la organización. Entre ellos, chefs con estrellas Michelín como Ricard Camarena o Nacho Manzano, que junto a una treintena de compañeros prepararon un cóctel de aperitivos exquisitos. Todo trabajo altruista con alimentos que donaron empresas y particulares. Como el jamón extremeño 'gran reserva' que trajo Florencio Sanchidrián, uno de los mejores cortadores del mundo. "De la misma manera que estoy en eventos de lujo, también hay que venir aquí, esta gente lo merece", decía este embajador del jamón habitual en los grandes premios de la Fórmula 1.
Durante el ágape se vieron delantales televisivos como Alberto Chicote, y entre tapas de paté de codorniz, escabeche de pescado con soja y salmón con frutos secos (todos de cocina de autor) nadie reparó en la ausencia de David Muñoz, de DiverXO, que se cayó a última hora, ni de la alcaldesa Manuela Carmena, que delegó en su lugarteniente Marta Higueras, concejala de Equidad, Derechos Sociales y Empleo del Ayuntamiento de Madrid. El pequeño Luis, de 8 años, y su primo Rubén, de 10, estaban tan entusiasmados con las raciones de "jamón del bueno" que se atrevieron a improvisar un rap ante las cámaras de televisión. Luis hacía de 'beatbox' y su primo cantaba. "Lo mejor de la navidad, estar con la familia...", rapeaba el chaval blandiendo una loncha en la mano.

La macrocena de la solidaridad

El Mundo
Ray Sánchez

Unas 1.500 personas, entre comensales y voluntarios, participaron anoche en la tercera edición de 'Te invito a cenar', un macroevento organizado por las asociaciones y colectivos que integran la organización cristiana Compañia de las Obras, y que en esta ocasión contó con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid, que cedió su Palacio de Congresos del Campo de las Naciones, escenario habitual de galas de premios como los Goya, para una multitudinaria cena dedicada a las personas con las que trabajan estas ONGs, desde familias sin recursos a refugiados o drogodependientes, incluso enfermos terminales. "Esto está muy guapo, me encanta", decía maravillada la joven Kenya, dominicana de 20 años que se puso el mejor de sus vestidos para la cena. La acompañaba media familia. Son diez en total sumando hermanos y sobrinos. Hasta hace no mucho, todos vivían juntos y apelotonados en una pequeña habitación del madrileño barrio de Tetuán. "Normalmente no cenamos con este glamour", admitía su madre.