Jean-Louis Tauran

Tauran. «Un hombre aferrado por Cristo»

«Siempre nos ha testimoniado que la certeza de la fe permite salir al encuentro de cualquier hombre, hermano nuestro». El recuerdo del cardenal francés publicado el sábado 7 de julio en el periódico Avvenire
Julián Carrón

La noticia de la muerte del cardenal Jean-Louis Tauran me ha llenado de dolor por la pérdida de un padre, y también de agradecimiento a Dios por el don de su vida.

La alegría que veíamos siempre en su rostro era el signo más evidente de un hombre aferrado por Cristo, que procedía con una actitud positiva en cualquier situación. Siempre nos ha testimoniado que la certeza de la fe permite salir al encuentro de cualquier hombre, hermano nuestro, como sucedió en su último viaje a Arabia Saudita, en donde suscitó asombro y admiración en muchos musulmanes con sus gestos y sus palabras desarmadas: «Frente a la crisis cultural que ha transformado el mundo y a la desaparición de los puntos de referencia, encontrarse, hablarse, conocerse, construir algo juntos es una invitación al encuentro con el otro, que significa también descubrirnos a nosotros mismos». En toda circunstancia su juicio estaba sostenido por la seguridad de que solo Cristo salva al hombre y realiza la de otro modo imposible unidad entre las personas, en un abrazo que sabe reconocer y valorar todo lo que de verdadero, bello y bueno hay en cualquier persona.

Su servicio a la Santa Sede ha permitido verdaderamente comenzar procesos y construir puentes, desde la fidelidad al magisterio del papa Francisco, por el cual ha gastado su vida ganándola para la eternidad. Que el Dios de la misericordia recompense el servicio único que ha prestado a los Papas y a la Iglesia, dándole esa paz que se encuentra únicamente en el abrazo de Cristo todo en todos.



En estos años todo el movimiento de Comunión y Liberación ha gozado de su amistad, de sus intervenciones y de sus valiosos consejos, que han acompañado con inteligencia y realismo nuestra presencia en el mundo. En especial, siempre he encontrado en las conversaciones con el cardenal Tauran la confirmación de que la fe genera un protagonista nuevo en la escena del mundo que puede ofrecer una contribución original incluso en una sociedad líquida como la actual, gracias al único recurso que tiene a su disposición: el testimonio ofrecido a todos, sin excluir a nadie.

Recuerdo que dijo durante un encuentro que mantuvimos: «Como ha dicho el papa Francisco, sin un punto de apoyo en algo esencial no podremos evitar asustarnos ante los nuevos desafíos. Y para nosotros este punto esencial no es sino Cristo». Él es el verdadero protagonista de la historia, y nosotros estamos agradecidos de verdad al cardenal Tauran por habérnoslo recordado constantemente.
Gracias.