Una imagen del espectáculo.

Testori en Paraguay

Elena Fabrizi

Interrogatorio a María. La traducción al español del título de esta obra de Testori sólo cambia en un acento. Pero un cambio ortográfico tan sencillo esconde detrás cuatro meses de duro trabajo para sacar adelante una iniciativa del Centro cultural Encuentro Danilo Muzzin de Asunción: llevar a escena el drama testoriano, adaptarlo y traducirlo al español. «Como Centro cultural, proponemos una vez al año un evento importante, que sea abierto a toda la ciudad», explica Verónica Meyer, directora del Centro de Asunción, quien reconoce que la opción de Testori supuso no pocas dificultades: «Tras una primera lectura, nos entró miedo. El problema era cómo afrontar el texto. Me preocupaba el impacto que un texto como éste podría tener en una cultura tan distinta como es la de Paraguay».

Verónica pidió ayuda a una amiga que se dedica al teatro y que organizó un taller teatral durante ocho semanas, todos los domingos, con catorce actores amateur. Otra tarea importante era buscar un lugar adecuado para el espectáculo. Verónica lo intenta con el teatro municipal de Asunción, el Ignacio Pane. Las únicas fechas disponibles: 8 y 9 de septiembre. La casualidad, o el destino, quieren que la primera fecha coincida con la Natividad de María.
Confirmados ya el teatro y la dirección, quedaba el problema del texto. El teólogo Mario Ramos Reyes, invitado por Verónica, readapta la obra para que sea más comprensible y, al mismo tiempo, no se pierda «la palabra, el vehículo que Testori utilizó para recrear el acontecimiento dramático». Finalmente, todos serían actores aficionados, excepto la intérprete que hiciera el papel de María: Alejandra Siquot. Verónica quedó muy impresionada con esta actriz: «Se conmovió al llevar a escena el Interrogatorio. Quería entender la intensidad y la profundidad de lo que decía. Me llamaba cuando no entendía bien el texto. Durante la cena, después de los dos espectáculos, dijo que ya no quería separarse de nosotros, que había encontrado una familia. También invitó a su marido».

Todo el trabajo, que implicó a muchas personas y no todas ligadas al Centro cultural, ha sido ocasión de una «unidad preciosa», sigue contando la directora: «Amigos que se habían alejado del movimiento han regresado. Otros lo han conocido por primera vez». En el casting estaba también Irma, una amiga enferma de artrosis, para ella caminar ya supone un gran esfuerzo. Asistió a las pruebas sin esperar nada, sólo por ver lo que sucedía, y el director artístico, sorprendentemente, decidió asignarle dos escenas. Al terminar el espectáculo, Irma es la que pone el velo sobre el rostro de la Virgen.

Este “Testori paraguayo” ha sido original hasta en su publicidad. Un grupo de doce chavales hizo una gira por toda la ciudad haciendo un flashmob: cada uno llevaba un tablero enorme como si fuera una puerta con carteles impresos y se colocaban de tal modo que parecían una caja que iba girando, de modo que los textos e imágenes se componían creando una figura informativa viviente.