“El corazón no se cansa de aprender”

CINE

El cine actual en México destaca en la mayoría de sus películas por sus escenas de violencia, narcotráfico, secuestros, sexo, crisis de las familias… Pero, ¿acaso México sólo es esto? ¿Acaso no existen familias distintas? ¿Quiénes somos los mexicanos? Son éstas algunas de las preguntas que un grupo de jóvenes cineastas mexicanos se están planteando y que van determinando su producción.
En 2009, el film El estudiante, dirigido por Roberto Girault, logró estar en cartelera durante 20 semanas en México. Se trata de un récord que puede compararse con películas como Amores perros y Sexo, pudor y lágrimas, entre otras. Además, se vendieron cien mil copias en DVD de esta película ganadora de seis premios en la XI entrega de la Diosa de plata.
Ahora, ¿cómo es posible que un film sin escenas de violencia, sexo, droga y sin apenas publicidad haya sido tan exitosa?
¡La realidad es más bella que nuestros pensamientos! El estudiante narra la vida de Chano, quien a sus 70 años de edad se inscribe en la universidad para estudiar Literatura. Este hecho cambia su vida y la de algunos jóvenes que le rodean, con quienes, gracias a “Don Quijote de la Mancha”, logra romper la brecha generacional que los divide, logrando comunicar la belleza de la experiencia que él vive. «Lo que Gastón Pavlovich (guionista del film) quería era llevar a la pantalla grande el cariño y el amor que tenían sus abuelos Juan y Alicia», comentó el director.

La realidad es atractiva
José Ramón vio el film invitado por sus amigos de la Fraternidad. Le impactó de tal manera que empezó a buscar por internet al director de la película y le invitó a Oaxaca para tener un diálogo público con él después de la proyección de su film. Le escribió también comentándole que pertenecía a CL y le explicó un poco de la historia del movimiento.
Alejandra Olalde, asistente de Girault, le llamó por teléfono: «Mira, a Roberto le llamó mucho la atención lo que le escribiste y quiere ir a Oaxaca para encontrarse con ustedes». Enseguida nos pusimos manos a la obra: búsqueda de patrocinadores, salón, billete de avión, no faltaron las dificultades; José Ramón empieza a buscar a sus amigos, se dirige a Rossana, Caty, su esposa, Leslie, Mariana, su hija, Edgar, Silvia y Juan Manuel. Juntos organizan el acto.
Al introducir el acto, José Ramón insistió en que los deseos del corazón son infinitos, y por eso “el corazón no se cansa de aprender”. El corazón comúnmente es reducido a un sentimiento. El corazón del hombre moderno en la actualidad está flagelado por su propio egocentrismo autosuficiente, superficial e intelectual; esto le hace actuar en automático, ha dejado de sentir, quiere sin querer, ama sin amar, ¿por qué? Porque los patrones que se manejan en la actualidad le hacen “sentir” que aparentemente está completo; adquirir poder personal es lo primero; no hay tiempo para detenerse a pensar; el trabajo, la tecnología e internet nos ocupan en el día a día, creyéndonos así más poderosos; y así nos vemos seriamente afectados, ya que nos creemos capaces de lograr por nosotros mismos todo lo que queremos, pero no es verdad. Nos afanamos sin que esto satisfaga nuestro corazón, que podrá distraerse, mas no equivocarse, porque su medida es sólo el infinito.

El coloquio
Durante el coloquio Roberto nos sorprendió diciendo: «La gente, cuando vio la historia, no sólo quería ver el film, sino vivir esa historia, se me criticó porque dijeron que la película era utópica, que ésa no era la realidad. Yo la califico como una aspiración… hay que luchar por la verdad porque es lo que nos hace felices. Cuando procuras mostrar la belleza, el bien y la verdad; esto es como un imán que atrae a los jóvenes, porque nosotros venimos de la belleza, venimos de la bondad y la verdad».
Cuando le preguntaron acerca del amor, comentó: «Amar es fácil, nos cuesta porque creemos que el amor se funda en derechos, pero en realidad se funda en renuncias, amar está en darse… Yo estoy casado, tengo un hijo que acaba de nacer… un ejemplo, no ver la tele en la noche para escuchar a mi esposa todo lo que tiene que decir».
Finalizó insistiendo en que si Oaxaca está sedienta (por los problemas que se tienen en la ciudad) es de personas como nosotros. No tiene por qué ser una cosa externa. Dijo que él era como nosotros, que flaqueaba miles de veces, que a veces le faltaban las fuerzas, ve su miseria, al igual que la de todos. Pero Dios puede hacer cosas grandes en nosotros. Dijo: «Oaxaca está sedienta de ustedes, que se crean que si buscan la verdad, que si aman la verdad, si son humildes, esta situación va a dejar de ser un desierto».