Las protestas en Ecuador

Ecuador. Una fuerza inagotable que nos hace volver a empezar siempre

Una serie de protestas que estallan ante las medidas económicas del Gobierno. Violencia, estado de excepción… y ahora los intentos de acuerdo. El manifiesto publicado por la comunidad de CL

Desde el jueves 3 de octubre en Ecuador se han desatado una serie de protestas sociales en contra de las medidas económicas tomadas por el Gobierno, entre estas la eliminación del subsidio a la gasolina. Empezando con los transportistas, y luego los indígenas acompañados de mujeres, niños y jóvenes, así como otros actores sociales, lo que debía ser una protesta pacífica se transformó en pocas horas en una ola de violencia en todo el país, fomentada también por grupos no identificados. El mismo jueves 3 el Gobierno declaró el Estado de excepción y algunos días después el toque de queda en las zonas más problemáticas del país. En pocos días se han causado millonarios destrozos a la propiedad pública y privada, se han paralizado las actividades educativas y productivas a nivel nacional, han fallecido varias personas, hay varios centenares de heridos y cientos de detenidos.

En medio de este caos, es evidente que lo que se está jugando en las movilizaciones sociales de estas horas no es el simple descontento por las medidas económicas, sino que es el resultado de muchas fracturas sociales que se han ido acumulando en el tiempo, y que se mezclan con intereses políticos de varios actores. Fracturas e intereses, que en las imágenes que en estos días han llenado las redes sociales han tenido el rostro de la violencia, el miedo, la confusión y la impotencia.



En medio de todo este desconcierto, ¿de dónde podemos partir para ayudar a contribuir con el Ecuador y el mundo?

1. Desde una conciencia clara y realista de la situación, que no es solamente el análisis de todos los intereses y los factores en juego. La exigencia de verdad de estos días ha encontrado en muchos momentos la imposibilidad a ir más al fondo. ¿Qué es lo que está sucediendo verdaderamente? ¿Qué hay detrás de toda esta situación? «Estamos solos con nuestras necesidades, con nuestra necesidad de ser y de vivir intensamente. Como uno que está solo en el desierto y lo único que puede hacer es esperar que alguien llegue. Y la solución no será ciertamente el hombre porque lo que se trata de resolver son precisamente las necesidades del hombre» (L. Giussani). Solamente la conciencia de la profunda necesidad de vivir y construir que nos acomuna y nuestra imposibilidad a responder como hemos visto en estos días, nos hará mirar con simpatía nuestra humanidad y la del otro.

2. Desde la certeza de que el otro es un bien y el diálogo (y no la violencia) es el único camino posible para el crecimiento de mi persona y la construcción del país. El otro es un bien porque existe y, siendo diferente de mí, me permite ir más al fondo de lo que soy y pienso, y me completa. Esto es lo que debemos recuperar en el día a día, en la familia, en el trabajo, en la universidad, en el colegio generando espacios de encuentro verdadero, sin distinción de nacionalidad, raza o clase social. Y esto es lo que aprendemos del papa Francisco que en estos días ha querido poner en el centro de la atención de la Iglesia y del mundo los pueblos de la Amazonía.

3. Desde la necesidad de una educación verdadera y que esté a la altura de las exigencias más profundas de nuestra persona. Necesitamos hombres y mujeres que muestren con el ejemplo el deseo de construir, trabajar, dialogar, hacer familia. Hombres y mujeres que puedan ofrecer un sentido positivo y lleno de esperanza a los miles y miles de jóvenes que en estos días han llenado las calles buscando la forma de hacerse sentir. Ha sido impresionante el ejemplo de tanta gente humilde y sencilla haciendo en estos días kilómetros de camino a pie para no faltar al trabajo.

Nunca como ahora tenemos la certeza de que solo el encuentro con Cristo, que nos ha alcanzado en la forma de la comunidad cristiana, llena nuestra vida de esperanza. Hoy, como hace dos mil años en medio del caos del Imperio Romano, y participando del lugar donde Él sigue presente, experimentamos un cumplimiento humano y una fuerza inagotable que nos hace volver a empezar siempre. Esto es lo que deseamos vivir y queremos ofrecer a todos nuestros hermanos los hombres.
Comunión y Liberación Ecuador